HISTORIA DE UN AMOR
La primera vez que yo la vi, ella estaba en su casa con su hermano y su hermana, me pareció una chica muy linda y con la mirada extrañada. Su voz era de niña, su piel era morena, y lo primero que pensé después de verla de reojo para que no se percatara su hermano, fue eso, su piel morena, y recordé que hace poco no más me estaba aprendiendo un poema de Mariano Melgar, Morena mía. Lo recité de memoria ese entonces, mirándola sin que se diera cuenta, y olvidando cada palabra que me decía su hermano, e ignorando cada suceso a mi alrededor, solo la veía a ella sentada sobre el sofá, con las piernas sobre el sofá, con el celular en la mano, y una que otra sonrisa de rato en rato. Obviamente solo pensé que era la casualidad, casualidades de la vida, no podía ser que yo haya planeado aprenderme ese poema solo por ella, pero cuando la vi, decidí aprenderlo por completo. Por cierto, fue el primer poema que le recité a medias, pues las cosas que hacía por ese entonces no me daba mucho tiemp...