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Mostrando las entradas etiquetadas como poemas

NUESTRA CANCIÓN, LOLITA

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Señorita, buena noche, ¿cómo está? ¿Es de noche por ahí? Espero que cuando lea esto sea de noche. De pronto he pensado en usted, y en una vieja canción que volví a escuchar de casualidad. No pude evitar conectar ese pensamiento con otro del pasado, y ahora mismo digamos que me siento vulnerable. Le quiero contar, señorita, que ya deseo conocerla, que no aguanto ya las ganas de tenerla conmigo, que salgamos a vivir aventuras tan grandes que ni se las imagina, nos sentemos a leer un libro en un parque, que me permita comprarle un globo del color que usted prefiera, y que comamos algodón de azúcar por la calle, tomados de la mano, o quizá como siempre lo soñé, yo con las manos en los bolsillos de mi chaqueta, y tú sujeta a mi brazo, con la frente en alto, orgullosos, únicos, reyes de nuestro reino, esclavos de nuestra felicidad. Señorita, yo la imaginé con el cabello lacio y los ojos negros, muy negros, las manos delgadas pero firmes, con una mirada de esas que se pierden en el vacío, pe...

NOCHE DE MELANCOLÍA

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¿Sabes el gusto que me daría el poder conversar contigo, morena, aunque sea solo unos minutos? Mientras estuvimos juntos solo tuvimos pocos momentos en las que conversamos de verdad. Recuerdo que la primera vez que lo hicimos fue cuando estuvimos juntos aquella noche, esa noche en la que juro que nos enamoramos el uno del otro. ¿Sí sabes a qué noche me refiero, no es cierto? Y luego conversamos cuando fui a verte a tu universidad y terminamos siendo enamorados. Nuestras dos primeras conversaciones bastaron para eso, enamorarse tú de mí y yo de ti. ¿Y es que acaso en esas conversaciones no  nos encargamos de escarbar nuestros corazones el uno al otro? Porque eso era lo que sucedía, nos adentrábamos en el alma de cada uno y nos dejábamos ver tal y como éramos, sin tapujos ni prejuicios, sin ganas de juzgar sino de saber, conocer, entender. No sé tú, morena, por todo lo que me has dicho hasta la fecha, por todo lo que no te retractaste a su debido tiempo, yo sí me había enamorado des...

TU PRIMER PEOR ACOSADOR

¿Te has puesto a pensar cuántas veces en tu vida tendrás un acosador como yo, niña?  Yo era el peor, y también quizá el mejor acosador que has tenido. ¿Recuerdas las veces que iba a espiarte a tu instituto de inglés? ¡Cómo lo vas a saber si ni siquiera sabías que iba a verte! Habían unas bancas cerca de tu instituto, y yo logré suponer la hora aproximada de a qué hora salías de clase, y acerté; y con mi libro de bolsillo, mi pantalón negro y mi camisa blanca, iba a sentarme amparado bajo la sombra de unas ramas de un árbol y la noche de los lunes y los viernes de cada semana. Mientras salías leía y releía ese libro de bolsillo que te mencioné, e iba aprendiéndome línea a línea los diferentes versos de amor que estaban impresos en sus hojas. 'Quienquiera que seas,  pongo sobre ti mis manos para que seas mis poemas,  te murmuro al oído:  he amado a muchas mujeres y a muchos hombres,  pero a nadie he amado tanto como a ti.'. Los aprendía estrofa ...

TODAVÍA

¿Todavía me quieres? Yo aún te quiero, niña de la belleza rara. Te imagino sentada a lado de la ventana de un carro, mirando las calles,  las personas,  los carros, pasar; y al cruzar por debajo de un puente, cierras los ojos y piensas sin querer, 'oscurito, oscurito', mientras buscas mis labios en el aire. ¿Todavía me extrañas? Yo aún te extraño, mi reina. Te borras mi pensamiento de la mente, caminas escuchando música, bajas por ese puente, ves la señora de las naranjas, y te asalta la nostalgia,  y piensas, quiero una naranja partida en cuatro. ¿Todavía me necesitas? Yo aún te necesito, niña mala. Te sacudes de nuevo el recuerdo, pero, niña, yo antes había pensado en todo: tienes mi amor viviendo en tu casa, y a pesar de todo, de lo que sea, has sabido cuidar ese amor, nuestro amor, nuestra hija, nuestra Pinina. ¿Todavía me deseas? Yo aún te deseo, mi amor. Te has puesto a pensar ahora, en l...