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Mostrando las entradas etiquetadas como gata

RECUERDOS

- ¿Te has lavado las manos? No. - No puedo creer que no te hayas lavado las manos, eres un cerdo. Yo cada vez que salgo del baño, nunca me lavo las manos, y es la primera vez que me dicen que soy un cerdo por eso. - Es que has ocupado, ¡Tus manos están sucias! Y encima de eso, ¡vas a comer! ¡Bah! Eso es lo de menos, así le da más sazón a la comida. - ¿Estás diciendo que cocino feo? No, Mishita, cocinas rico. - Esos besos tuyos en el cuello nunca sé lo que de verdad dicen. Venga, sírveme un poco de lo que sea que hayas preparado. Nos encontramos donde solemos vernos, nos preguntamos de qué queríamos conversar, le dije que primero lo primero: tengo hambre. Me dijo que vayamos a su casa, que me prepararía algo de comer. Adoro cuando me prepara algo de comer. Le extendí el brazo para que se sujetara de él, caminamos juntos por las calles mirando a la gente pasar, nos detuvimos para comprar un helado, le brillaron los ojos cuando le dieron el suyo, me daba la impresió...

UN SEGUNDO MAL POEMA

Misha juega. Juguetona. Traviesa. ¿De qué no podemos hablar? ¿De vida? ¿De trabajo? ¿De amor? ¿De sexo? ¿De pecados? ¿De amigos? ¿De enemigos? ¿De libros? ¿De ciencia? ¿De religión? ¿De política?  ¿De amantes?  ¿De girasoles?  ¿De gatos?  ¿De ingenieros?  ¿De fotografía? ¿De cortometrajes?  ¿De qué no podemos hablar? Siempre me has dicho que de alguna forma me quieres,  si no no podrías explicar por qué te aguantas los pedos. ¡Graciosa!  ¡Sueños que son amor! Gerson,  así se llama,  ¿no?  Te tiene loca,  te tiene 'darks'.  Viaja conmigo.  Salgamos de viaje,  no digas que no puedes,  que tienes que arreglar tu cuarto.  Dime que sí,  que te dejarás grabar en la intimidad, que me pedirás golpearte la piel redonda de tu trasero,  esas nalgas tostadas; esa partesita tuya que juega con mi mamut,  la venosa,...

UN MAL POEMA

Para ti ahora soy tu 'casi poeta', pues hay ratos que ni mi nombre recuerdas, dime, gata, si a fin de cuentas me dejarás morder el pezón de tu teta. Cojudeces me dejas pensando, un mal cuarteto vengo escribiendo, ni las medidas del verso estoy viendo porque la señorita solo me anda excitando. Tengamos sexo me has dicho, en plena conversación de negocios, así no podemos ser socios, no señor, ¡Dónde se ha visto! Soy un mañoso, y tú muy miau, tus novios te hacen guau, y, ¿sabes? Me pongo celoso. ¿Cómo terminar este mal cuarteto? ¿Cómo saber si esto te ha gustado? De hecho alguna risa te ha ocasionado, que ha acortado nuestra distancia al menos un metro. Terminemos con un verso casi romántico, de los que no te gustan y a mí sí, uno que pronto me deje verte a los ojos y tú a mí, rozar tu piel con mis dedos como el fósforo, convertirme en piromántico. Creo ya haberte encendido la chispa pero te aguantas, me dices 'm...