RECUERDOS
- ¿Te has lavado las manos? No. - No puedo creer que no te hayas lavado las manos, eres un cerdo. Yo cada vez que salgo del baño, nunca me lavo las manos, y es la primera vez que me dicen que soy un cerdo por eso. - Es que has ocupado, ¡Tus manos están sucias! Y encima de eso, ¡vas a comer! ¡Bah! Eso es lo de menos, así le da más sazón a la comida. - ¿Estás diciendo que cocino feo? No, Mishita, cocinas rico. - Esos besos tuyos en el cuello nunca sé lo que de verdad dicen. Venga, sírveme un poco de lo que sea que hayas preparado. Nos encontramos donde solemos vernos, nos preguntamos de qué queríamos conversar, le dije que primero lo primero: tengo hambre. Me dijo que vayamos a su casa, que me prepararía algo de comer. Adoro cuando me prepara algo de comer. Le extendí el brazo para que se sujetara de él, caminamos juntos por las calles mirando a la gente pasar, nos detuvimos para comprar un helado, le brillaron los ojos cuando le dieron el suyo, me daba la impresió...