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CONVERSACIONES

- Oye, Ámbar, cuando vas a al baño, ¿te limpias de arriba a abajo o de abajo a arriba? - Uuuhhmmm... Creo que hacia afuera. - ¿Cómo así? - O sea, agarro, subo un poco, y hacia afuera. Si lo arrastro hasta arriba me ensucio. - ¿Pero y por qué no hacia abajo? - No lo sé, yo lo hago así. - ¿Crees que exista una buena técnica en sí? - ¿Técnica? No creo... - A mí me dijeron que se podría limpiar en 'ese'... - ¡¿En ese?! - Sí,  y luego todo hacia arriba formando un ocho. - Pues no sé, no creo que funcione. - ¿Alguna vez te ha pasado que has ido al baño apurada y te has olvidado de llevar papel para limpiarte? - No, nunca.  - No mientas... - Es en serio.  - ¿Pero y si te pasara? - No, si no tengo papel no entro al baño, siempre tiene que ser con papel. - ¿Pero y si te pasara, qué hicieras? - Uuuhhmmm... No lo sé... - Te doy un tip: cuando vayas al baño y no lleves papel por equivocación, busca en el tacho y escoge de entre todos el menos ...

EL MUNDO ENTERO ES UN TEATRO

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- Oye, Ámbar, ¿sabes cómo hacen las ranas? - No sé... Hacen algo como, 'guarc, guarc', pero no sabría decirte.  - ¿Y los sapos? - Ahí sí me agarraste.  - Jajaja, oye, entre la rana y el sapo, ¿quién es la hembra y quién es el macho? [...] Para mí que la rana es la hembra, porque es LA rana, y el sapo es EL sapo, por lo tanto es macho.  - ¡Exacto! - Pero, ¿y la rana René?  - Creo que es macho, porque sale como si fuera macho... - Entonces sería EL rano René... - Tienes razón... Ya estaba caliente, sí, ya lo estaba, le había prestado mi casaca porque ella es friolenta. Había dicho, no, yo tengo la mía en mi mochila, pero yo insistí, y se puso mi casaca. Me gusta verla con mi ropa puesta. Era de noche. En el colegio donde trabajamos hubo un evento. Hizo coreografía con sus niños, le salió genial. Yo la observaba al mismo tiempo que observaba a mis alumnos haciendo su presentación, mientras estaba en la puerta haciendo de guardián debido a la fal...

OJALÁ TUVIERA UN TÍTULO

Hace cinco meses que he superado muchas cosas de golpe, sin mucho rodeo, yendo directo al grano. He tomado el control de mis demonios y ya no dejo que me posean cuando algo malo sucede. Desde que tengo uso de razón, he tratado de buscarle el lado positivo a la vida, por más absurda que fuera, y me reía de las cosas, les restaba importancia, me veía como un despreocupado y simplemente vivía al azar, como improvisando el día a día, pero siempre con una meta en concreto. Es decir, si tenía que llegar a determinado lugar en un determinado tiempo, no importaba qué camino tomara ni cuán dificultoso sería, no medía los peligros y me lanzaba al rodeo, pero siempre cumplía con mis objetivos. Hace cinco meses que llevo esta cuenta, hace cinco meses que controlo estos demonios en mi mente, todos, hasta los peores, y simplemente soy yo. Sigo teniendo metas, sigo lanzándome a la arena de batalla, improviso, y si encuentro problemas, ya no los rodeo y los evito o paso por encima de todo con tal de ...