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Mostrando las entradas etiquetadas como paz

CUANDO LA VEA POR PRIMERA VEZ

Me gustaría contarle, señorita, que me gusta mucho, de muchas formas, y de todas las formas. Podría llegar a quererla, y a mal quererla, pero tan solo para hacerle saber que hasta queriéndole mal la quiero bien. En secreto a veces la miro, y aunque no sea muy claro para mí debido a esta miopía, me pierdo en el resplandor blanco que hay en sus pupilas. La he visto casi sonriendo, y la he imaginado triste en distintos momentos, pero tan solo para poder consolarla en mis pensamientos. Si supiera, señorita, que desde que la conozco la admiro porque comparte conmigo la fascinación de la escritura, y sé también que por momentos usted me lee, y eso en cierto modo hace que más la quiera. ¿Le gusta lo que escribo, señorita? ¿Le he robado algún pensamiento? Discúlpeme, por favor, soy tan solo un simple hombre que a veces piensa de más, escribe de más, y la anhela de más. Soy un atrevido al referirme a usted al momento de escribir estas líneas, y sé que se sentirá aludida al reconocer mi for...

PROFESORA ÁMBAR

¡Frustración, frustración! Quiero escribir, pero no sé cómo empezar. Es como si tuviera algo cruzado en mi mente y haya magnetizado todos mis sentidos volviéndolos estáticos a la espera de un estímulo. Tal vez un color pueda ocasionar el cataclismo de ideas y provoque lo siniestro, lo inexplicable, lo irracional. ¿El rojo? Eso es peligroso, pero al mismo tiempo sé que es el color que ella prefiere. ¿El verde? Ese es mi color, me dice que soy libre, que ha pasado el peligro. ¿Tal vez el ámbar? Ella es ese color, el puente que une los extremos de la calma y la perturbación. El ámbar altera la normalidad de mis días, y eso me agrada. La primera tarde que pasamos juntos, la invité a comer. Supe sus preferencias en la comida: es vegetariana, pero come pescado. Entonces supe que iba a tener problemas con esa mujer, y era que me iba a gustar demasiado. Aún recuerdo cuándo fue la última vez que la vi reír, y eso fue ayer, a las 8 y 24 de la noche, en el paradero Fundición de la Avenid...