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ISABEL

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Es raro cómo uno se deja absorber por el cuerpo de un amor pasional. Va más allá del amor, más allá de la razón; y es curioso entrever el amor y la razón al mismo tiempo, como si tuviera algo que ver lo uno con lo otro. Uno solo piensa, y deja de razonar, en esa persona desde que se mete en tu cabeza. Notas cómo se te acelera el corazón, y de pronto sientes una obsesión por quererla, por tenerla entre tus brazos, amarrar tus piernas con las suyas, por envolver su piel con la tuya. Hasta que llega el punto en que te olvidas casi por completo de ti. Digo, 'casi', porque hay quienes podemos sobrevivir, hay quienes fuimos aprobados por la Selección Natural, hay quienes conservamos nuestro instinto de supervivencia; y es cuando empiezas a pensar en ti, en darte cuenta de lo bajo que, probablemente, estás llegando. Entonces cuando tu razonamiento empieza a prevalecer, a resurgir entre las cenizas, olvidas a fuerza de razón al amor. Te preocupas más por ti, quieres salir de esa cárce...

BAJO LA OSCURIDAD

- Me gusta cuando tus manos recorren mi cuerpo.- Es miércoles, finaliza la tarde, empieza la noche. En la oscuridad, la toco, la palpo, la siento. No me pierdo ni un centímetro de su piel, dejo que me rocen todos los bellos de su cuerpo. Siento la suavidad, la aspereza, la firmeza. Recorro palmo a palmo su cintura, me salto con la mano su trasero pero hago puente con mis labios, mis dientes, y la muerdo suavemente. Recorro nuevamente con mis manos sus muslos, su rodilla, llego hasta sus pies. Son delgados. - Hace tiempo que no veo tus pies, pequeña.- - Verdad, ¿no? - Sí. Déjame acariciarlos. Ella cierra sus ojos. Ella se concentra. Me sigue con el pensamiento. Divide sus sentidos cuando mi cuerpo se apega al suyo, cuando mis manos la acarician, cuando mis labios la besan. Hay silencio. De pronto un sonido suave, un suspiro, ¡se ha dado cuenta! Estoy abajo de ella. Echa la cabeza para atrás, abre los brazos de lado a lado, se abre ella a mí, y suavemente la beso, lamo, ...

MIRADAS

La cosa es simple. Todo esto es porque te miro.  Todo esto es porque me dejas mirarte.  Puedo mirarme a través de tus ojos, y en ese reflejo busco mis ojos para poder verte aún más allá. El reflejo de tu reflejo en tus pupilas. Pareces lejana, pero te tengo tan cerca, mirándome. ¿Qué ves cuando me miras? Me gusta cuando conversamos en silencio, cuando detenemos el mundo a nuestro al rededor y somos solo tú y yo, uno frente al otro; y nos comunicamos en ese idioma que tú y yo hemos inventado en nuestro mundo: el idioma de las miradas. ¿Qué ves en mis ojos? No puedo ocultarte nada. De pronto encuentro la forma de decirte lo que estoy sintiendo. De pronto tú me entiendes todo. De pronto empiezo a tomar conciencia de las cosas que pasan. Soy consiente de mi respiración, del latir de mi corazón, de la sangre que fluye por mis venas, del crujido de mis intestinos, del sonido como bisagra de mis articulaciones. Soy consiente del tiempo, del viento en mi rostro, de los sueños...

ELLA ES

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Ella es comer. Ella es canción. Ella es cantar. Ella es fumar. Ella es patinar. Ella es bailar. Ella es cosquillas. Ella es frágil. Ella es ternura. Ella es felicidad. Ella es bonita. Ella es inteligente. Ella es mensa. Ella es amistad. Ella es complicidad. Ella es conversación. Ella es fuerza. Ella es valiente. Ella es tranquila. Ella es seria. Ella es risa. Ella es enfermera. Ella es parque. Ella es día. Ella es tarde. Ella es noche. Ella es sueño. Ella es dormir. Ella es el día siguiente. Ella es sus manos delgadas. Ella es sus pies manchados. Ella es sus dientes chuecos. Ella es sus ojos marrones. Ella es su cabello corto. Ella es su piel morena. Ella es sus besos rojos. Ella es intensa amarillo. Ella es inspiración verde. Ella es estas líneas. Ella es mi pensamiento. Ella es mi preocupación. Ella es mi calma. Ella es la canción que le canté. Ella es las canciones que canta. Ella es la canción que...

MISHA

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Ella se siente una señorita. Le gusta que le den besos por encima de la mano cuando la saludan, pero patea la pelota de puntazo y hace gol. Su cabello es lacio, y eso que no se lo ha planchado; 'eso es para maricas', suele decir. Maldita mujer - hombre, tu rudeza me hace temblar, tu delicadeza me enternece. Recuerdo el día que te presentaste ante mí: 'Buenas tardes, ingeniero, soy la contadora que no cuenta sus uñas, no; ni cuentos baratos llenos de fantasía, no; yo soy la contadora de su triste realidad, el nuevo parásito que se encargará de desentrañarle todo, todito. No se me ponga nervioso, soy directa, muy directa, y bisexual, además. ¿Ya vio ese rico culito de esa chica de vestido rojo? Delicioso, ¿no?'. Quedé perplejo, asustado, tal vez; ¡vaya hombre! Pensé. '¿Puede ayudarme con la silla, ingeniero? ¡Sea caballero! Que seré como soy pero sigo siendo mujer.' ¡Vaya mujer - hombre! Pensé. Háblame de ti, me ordenó, quiero saberlo todo: si eres mañoso, gile...

CUANDO LA VEA POR PRIMERA VEZ

Me gustaría contarle, señorita, que me gusta mucho, de muchas formas, y de todas las formas. Podría llegar a quererla, y a mal quererla, pero tan solo para hacerle saber que hasta queriéndole mal la quiero bien. En secreto a veces la miro, y aunque no sea muy claro para mí debido a esta miopía, me pierdo en el resplandor blanco que hay en sus pupilas. La he visto casi sonriendo, y la he imaginado triste en distintos momentos, pero tan solo para poder consolarla en mis pensamientos. Si supiera, señorita, que desde que la conozco la admiro porque comparte conmigo la fascinación de la escritura, y sé también que por momentos usted me lee, y eso en cierto modo hace que más la quiera. ¿Le gusta lo que escribo, señorita? ¿Le he robado algún pensamiento? Discúlpeme, por favor, soy tan solo un simple hombre que a veces piensa de más, escribe de más, y la anhela de más. Soy un atrevido al referirme a usted al momento de escribir estas líneas, y sé que se sentirá aludida al reconocer mi for...