NUESTRA CANCIÓN, LOLITA
Señorita, buena noche, ¿cómo está? ¿Es de noche por ahí? Espero que cuando lea esto sea de noche. De pronto he pensado en usted, y en una vieja canción que volví a escuchar de casualidad. No pude evitar conectar ese pensamiento con otro del pasado, y ahora mismo digamos que me siento vulnerable. Le quiero contar, señorita, que ya deseo conocerla, que no aguanto ya las ganas de tenerla conmigo, que salgamos a vivir aventuras tan grandes que ni se las imagina, nos sentemos a leer un libro en un parque, que me permita comprarle un globo del color que usted prefiera, y que comamos algodón de azúcar por la calle, tomados de la mano, o quizá como siempre lo soñé, yo con las manos en los bolsillos de mi chaqueta, y tú sujeta a mi brazo, con la frente en alto, orgullosos, únicos, reyes de nuestro reino, esclavos de nuestra felicidad. Señorita, yo la imaginé con el cabello lacio y los ojos negros, muy negros, las manos delgadas pero firmes, con una mirada de esas que se pierden en el vacío, pe...