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CUATRO

I Mientras venía en el carro, mirando por la ventana el cielo y las calles de invierno, de pronto me puse a pensar en mí y me dije, ¿te has puesto a pensar en lo mucho que has cambiado? Antes no te preocupabas por cosas de las que te preocupas ahora. No tenías horarios, no tenías rutina. No tenías un sueldo ni eras dueño de tu libertad. Solías pensar que las cosas que necesitabas alguien te las iba a dar, y mírate ahora, todo lo que deseas lo tienes que conseguir con tu esfuerzo. No es que te vea que te estás quejando, ciertamente soy consiente de lo mucho que te esfuerzas y de lo poco, también, que le pones empeño, es decir, eres un carro a medio motor. Sin embargo, sé que la única forma de motivarte, de poner todos esos engranajes en marcha, son las ganas de lograr algo que te propusiste con verdadera convicción, de cumplir las promesas que hiciste de corazón, y el amor verdadero que le tienes a tu familia, a tus amigos, y al amor que un día fue. Aquel amor que un día fue... Ell...

MEMORIA DEL TACTO

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A veces pienso en cuando estábamos juntos, como cuando dijiste que te sentías tan feliz que podrías hasta morir. A veces me pregunto si esos momentos eran justamente aquellos en los que estábamos mucho más juntos que en cualquier momento, mientras hacíamos el amor. Hace mucho que no tengo idea de quién eres, por dónde andas, qué piensas y por qué haces lo que sea que hagas. Recuerdo también que solíamos tener las mentes unidas por algún pensamiento en común que decíamos al mismo tiempo o no decíamos porque uno de nosotros se adelantaba a decirlo. Parecía que de verdad éramos uno. Ya no te recuerdo, ya no tanto, ya menos porque tu rostro, tu sonrisa, tu voz y tu mirada se han ido desvaneciendo en el olvido. Trato de recordarte, lo incentivo a todo momento, pero es como si tu ausencia de verdad estuviera haciendo un buen trabajo. Él único recuerdo claro y perfecto, sin embargo, es el de tu piel. Si bien no recuerdo el color de tus ojos (aunque acabo de caer en la cuenta de que no lo sé ...

UNA CARTA PARA TI

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Me he estado preguntando si hoy esperabas que yo te escribiera. Ya sabes, es el día de la madre, y aunque sea un juego de cuando éramos novios, seguimos jugando a que somos los padres de nuestra hija. Así que, acá me tienes, el padre invisible, el esposo de lejos, el que fue y ya no es; cumpliendo como mínimo esta pequeña acción que revela mi presencia, que me tiene cerca de ti, creyendo que soy y sigo siendo lo que tanto quisiera, el hombre que te ama sin medida. Pero no te quiero hablar de amor, porque de alguna forma ya no es lo mismo de antes. ¿Qué fue lo que nos pasó? En fin, ese tema tiene que olvidarse, nuestras vidas se separaron, y solo espero que se cumplan esos tres años que tanto insistieron tus padres. Tal vez lo recuerdo tanto solo porque es mi única excusa para atreverme a enfrentarlos otra vez. Este cumpleaños será el segundo año, o sea que el otro año se cumple el tercero, ¿Cómo será? ¿Aún nos recordaremos con nostalgia? ¿Al menos hay una sola esperanza? ¿Podríamos vo...

SIN QUERER TE VUELVO A QUERER

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Es extraño cómo se han ido desarrollando las cosas en todo este tiempo. Te digo que es extraño porque a pesar que tú y yo nos quisimos demasiado, hasta perdernos en nosotros mismos, como tú lo decías, ahora estamos con caminos separados. La gran pregunta es, ¿cómo es que llegaron a separarse nuestras líneas de vida de esa forma? ¿Habrá algún punto de intersección que nos vuelva a unir y no separarnos otra vez? ¿Al menos, pensarás como yo pienso en ti todos los días a toda hora, en todo momento y por cualquier motivo? Sinceramente, el único loco acá soy yo, porque tú ya te curaste, ¿no es cierto? Aún recuerdo aquel 26 de agosto de 1997 cuando supe que existías en este mundo, entonces me dije, ella tiene que ser mía. Y no lo dije con la idea de solamente hacerte mía y ya, de ser el 'don Juan' que conquista a la mujer que quiere; sino que fue ese raro sentimiento que un hombre siente al ver una mujer que le descalabra por completo, que le hace temblar y rechinar los huesos más ...

ME VAS A ECHAR DE MENOS

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Imagínate el pasillo de un hospital en la noche de una madrugada, un pasillo largo con luces blancas y tú en el extremo opuesto a la puerta, y empiezas a caminar en busca de esa puerta pero a medida que avanzas un paso, la puerta se aleja mil kilómetros más allá, y empiezas a caminar y a caminar pensando que algún día, sin saber cuándo ni en qué momento, llegarás a la salida. Ahora imagina que yo estoy a tu lado, que soy como un alma vestido de blanco, que mis pies no tocan el piso sino que estoy como suspendido en el aire, pero no importa cómo, ni en qué estado estemos tú o yo, estamos juntos. Ahora invirtamos los papeles, tú eres yo y yo soy tú. Yo soy el que te ve a ti ahora como un alma vestida de blanco suspendida en el aire, como un fantasma, pero te puedo tocar, te puedo ver, te puedo hablar, te puedo sentir, tu respiración, tu aroma y el calor de tu piel. Te tomo de la mano y empezamos a caminar, tú vuelas conmigo y yo te siento volar, tú eres mi sueño y yo soy tu realidad, tú...

NOCHE DE MELANCOLÍA

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¿Sabes el gusto que me daría el poder conversar contigo, morena, aunque sea solo unos minutos? Mientras estuvimos juntos solo tuvimos pocos momentos en las que conversamos de verdad. Recuerdo que la primera vez que lo hicimos fue cuando estuvimos juntos aquella noche, esa noche en la que juro que nos enamoramos el uno del otro. ¿Sí sabes a qué noche me refiero, no es cierto? Y luego conversamos cuando fui a verte a tu universidad y terminamos siendo enamorados. Nuestras dos primeras conversaciones bastaron para eso, enamorarse tú de mí y yo de ti. ¿Y es que acaso en esas conversaciones no  nos encargamos de escarbar nuestros corazones el uno al otro? Porque eso era lo que sucedía, nos adentrábamos en el alma de cada uno y nos dejábamos ver tal y como éramos, sin tapujos ni prejuicios, sin ganas de juzgar sino de saber, conocer, entender. No sé tú, morena, por todo lo que me has dicho hasta la fecha, por todo lo que no te retractaste a su debido tiempo, yo sí me había enamorado des...

TU PRIMER PEOR ACOSADOR

¿Te has puesto a pensar cuántas veces en tu vida tendrás un acosador como yo, niña?  Yo era el peor, y también quizá el mejor acosador que has tenido. ¿Recuerdas las veces que iba a espiarte a tu instituto de inglés? ¡Cómo lo vas a saber si ni siquiera sabías que iba a verte! Habían unas bancas cerca de tu instituto, y yo logré suponer la hora aproximada de a qué hora salías de clase, y acerté; y con mi libro de bolsillo, mi pantalón negro y mi camisa blanca, iba a sentarme amparado bajo la sombra de unas ramas de un árbol y la noche de los lunes y los viernes de cada semana. Mientras salías leía y releía ese libro de bolsillo que te mencioné, e iba aprendiéndome línea a línea los diferentes versos de amor que estaban impresos en sus hojas. 'Quienquiera que seas,  pongo sobre ti mis manos para que seas mis poemas,  te murmuro al oído:  he amado a muchas mujeres y a muchos hombres,  pero a nadie he amado tanto como a ti.'. Los aprendía estrofa ...