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TANIA

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Yo siempre me sentaba delante, en primera fila, no tanto para estudiar como para que digan, oh, miren, se sienta adelante porque es estudioso. En fin, me jacto de tener buena memoria y raras veces olvidaba lo que el profesor enseñaba. Sin embargo, cuando ella llegó al salón, todo el mundo varonil detuvo su coche y abrió paso para permitir que su presencia ingresara en ese tráfico de pasiones que despertaba el fulgor de su rosa. Blanca, ojos claros, cabello castaño, labios rosados, de piernas largas y con un caminar de venada que hacía que los suspiros mismos suspiraran. Y a mi, más que a todos, hizo que me hundiera hasta el fondo de los arrecifes para dibujar en acuarela su rostro hermoso.  No hubo ausencia de algún avezado que intentara marcar su suerte con una mujer como ella, pero precisamente una mujer como ella, con su carácter y su determinación, no importaba cuán buen don Juan te creyeras, el resultado era el mismo: date media vuelta, y adiós. Los que se sentían derrotado...

THALÍA

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Cuando la conocí, estudiábamos en el mismo salón de la pre - universitaria. Ella era pequeña y de cabello negro y corto y hermosa, ay sí que era hermosa. Se llamaba Thalia. Le hice la conversación como quien uno no quiere la cosa y nos hicimos amigos. Poco a poco profundizamos una amistad. Ella me contaba sus cosas y yo las mías y no había día en que no dejáramos de buscarnos las miradas para saber que estábamos ahí, pendientes el uno del otro. Una vez nos sentamos después del receso en una mesa del patio y conversamos. Ella me contó que siendo niña bailaba marinera en Trujillo o algo así, y poco a poco empezamos a conversar de otras cosas que no tenía nada que ver con lo del principio, como para preguntarse cómo llegamos a esta conversación así porque sí, pero que la pasábamos genial, la pasábamos.  La recuerdo por su mirada un tanto perdida en el vacío. Como buscando algo sin saber qué. Su voz, su risa, sus ojos, sus abrazos... porque ella cuando me veía corría a abrazarme. ...

El otoño del patriarca

"Semejantes evocaciones de sus fastos de infamia no le torcían la conciencia en las noches del otoño, al contrario, le servían como fábulas ejemplares de lo que había debido ser y no era, sobre todo cuando Manuela Sánchez se esfumó en las sombras del eclipse y él quería sentirse otra vez en la flor de su barbarie para arrancarse la rabia de la burla que le cocinaba las tripas, se acostaba en la hamaca bajo los cascabeles del viento de los tamarindos a pensar en Manuela Sánchez con un rencor que le perturbaba el sueño mientras las fuerzas de la tierra, mar y aire la buscaban sin hallar rastros hasta en los confines ignotos de los desiertos de salitre, dónde carajo te has metido, se preguntaba, dónde carajo te piensas meter que no te alcance mi brazo para que sepas quién es el que manda, el sombrero en el pecho le temblaba con los ímpetus del corazón, se quedaba extasiado de cólera sin hacerle caso a la insistencia de su madre que trataba de averiguar por qué no hablas desde la tar...
Amo el amor. Voy a quedarme hasta acá. Tenemos un largo camino por recorrer, juntos. Yo te esperaré. Sal, camina por otros lugares, conoce nuevas personas, has otros amigos, vive nuevas experiencias, sueña con lo que quieras soñar, ilusiónate con otras ilusiones, experimenta cosas, arriesga cada segundo de tu vida; y si aún así te sientes predestinada a mi, si no me has podido olvidar, si tu vida la has sentido tan sin sentido sin mi, vuelve.  Ahora eres muy joven y yo, quizá joven, también, pero con más ímpetu. Tú no arriesgas, tú no decides, tú no lo intentas, tú no miras adelante sin antes prender la luz: tienes miedo; y todo eso no está mal, no te lo reprocho, pero es que porque eres joven y no fuiste criada como yo lo fui, que no lo logro entender. Yo no quiero migajas de tu amor. Yo no quiero tenerte sin tenerte. Yo no quiero soñar si fuiste realidad. Yo no quiero arriesgarme hasta el último y cuando vuelvo a ver si estás atrás de mi, darme con la sorpresa de que no ...
Lunes, 12/01/2015. Lima, San Martín de Porres. intentando ser yo, otra vez. Hoy, como a las 2 de la tarde, caminaba por las calles de Abancay rumbo a mis clases. De pronto veo mis zapatos sin lustrar y pensé que mi presentación siempre debe ser la mejor en estos casos y que los zapatos sin lustrar diría mucho de mi. Entonces divisé a lo lejos un señor sentado sobre su caja de lustrar zapatos y que por un sol me ofreció dejar más que brillantes y relucientes mi sucios y polvorientos zapatos. Era la primera vez que me sentaba sobre una silla y ponía el zapato sobre ese soporte y alguien, diferente de mi, lustraba mis zapatos, pues mi madre me había dicho una vez que aquél hombre que no se satisface para lustrar sus propios zapatos, no merece ser llamado hombre. Contrariando esto, me hacía llamar hombre aún porque me costó un sol. He dicho.  Volviendo al tema, era tan nuevo en la situación esta que cuando el señor golpeó levemente la suela de mis zapatos, yo dije: ¡Quién! ...
Jueves, 01/01/2015. Lima, San Martín de Porres. 5 minutos Me senté a escribir sobre cosas de la vida pasada. Pensé en la mujer que conocí cuando aún era joven. Para ese entonces empezábamos a conocernos con mucho entusiasmo a pesar de la contrariedad de sus padres. No podía dejar de pensar en ella. Una noche, cuando aún no pensaba en si eso acabaría alguna vez, me dispuse a leer un libro otra vez. La historia era, sino idéntica, bastante parecida. Así que gracias a ese libro empecé a enamorarme de ella.  Cuando fui a ver a sus padres para pedir permiso y salir con ella, estos se negaron. Me prohibieron verla. Sin embargo, no hicimos caso. En toda la semana que seguía no veíamos a escondidas y la pasábamos genial. Eran cerca de las fechas navideñas. Comimos panetón un sábado por la tarde, cerca del lugar donde tomaba su carro para ir a su casa. Nos demoramos disfrutando de no solo estar comiendo, sino también de estar juntos. Recuerdo que una noche salí corriendo de mi ca...
Lunes, 15/12/2014. Lima, San Martín de Porres. no es simplemente viajar, y ya. Mi novia dijo que vendría a verme antes de que yo partiera a Trujillo, para despedirse de mi y desearme buen viaje. '¿Me darás un beso?' Pregunté. 'No.' Respondió. Bajé la cabeza y comenzaba a sentirme triste cuando continuó, 'No te daré uno, te daré miles, pero tú los cuentas.' '¡A partir del uno!' Dije emocionado. ¡Qué lindo es el amor! Cuando tenía 16 años, mi madre, una mañana en los inicios de diciembre, me comentó que iría a Lima a buscar un trabajo. Se sentó al filo de la cama, pasó su mano húmeda por mi frente y me llamó como solía llamarme cuando se acordaba que me amaba, ' Pajarraco, hoy me voy a Lima.' En el limbo del sueño escuché su voz llamarme a la vida y desperté. 'Quiero que seas profesional. Ya vas a acabar el colegio y confío en que pasarás los cursos sin ningún problema.' 'Sí, má, ya los aprobé. No te preocupes.' Le...