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VEINTICINCO VECES MI AMANTE

Hace mucho tiempo que no la veía. Una noche dejamos de conversar después de despedirnos en aquella esquina. No nos volvimos a escribir, tal ves nos pensamos varias veces, pero no nos volvimos a buscar. Imaginé que decidió elegir su relación, decidió dejar de lado nuestro juego, decidió dejar de ser mi amante; o tal vez esperó varias veces que yo la buscara, y no lo hice. ¿Por qué no la busqué? No lo sé. Aquella tarde hicimos todo lo que nos faltaba hacer hasta entonces. Caminamos de la mano por esas avenidas, dejé que apoyara su cabeza sobre mi hombro en el bus, besé su cuello varias veces, jugamos a que la cargaba a caballito hasta la puerta de su casa, cocinamos juntos, conversamos de todo, nos dijimos poco, pero nos entendimos completamente, incluso sin proponérnoslo. Éramos como esos matrimonios de muchos años, de viejos, en las que uno hacía las cosas para el otro sin pedírselo. Había comprensión, había unidad, había mucho más que amor, habíamos cruzado esas barreras: había com...

MI PRIMER NEVADO: HUAYTAPALLANA

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La cabeza me duele con mayor frecuencia en estos últimos días: estrés. Viernes por la noche, reunión con los amigos que no conozco, y que tampoco son mis amigos, pero pronto lo serían, pues amigos como ellos no son de los que son cuando no son, sino cuando lo son y no sabes cuándo empezaron a ser. No hizo falta presentación, supieron que era yo no porque me vieron el rostro y me reconocieran, sino porque llevaba una gran mochila en la espalda. Tal vez pensaron, 'este es de los nuestros'; como yo pensé cuando los vi, ¡Estos son! Hola, soy José. Hola, José, bienvenido. Viaje de ocho horas, conversaciones de viejas y futuras aventuras, datos, datos... ¡Información! Dormirse en silencio, sin decir buenas noches, esperando el siguiente día. Frío y sol. Huancayo nos recibe con aire frío. Después de un desayuno reparador, todos directo a la movilidad. Tal vez sea un romántico escritor, pues he de enamorarme de los caminos por los que pasé mientras llegaba a mi sig...

JAVIVONNT

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Sábado. El día empieza agitado. Siete de la mañana, me he despertado, no me quiero levantar, pero tengo que ir al trabajo. La imagino a ella a mi lado, es tan real, casi la puedo palpar. Me cambio rápidamente, me lavo la cara, cojo algo de dinero y un libro que no leo, pero que llevo siempre encima, y salgo de casa. Siento que el día está muy cargado. Repaso todo lo que tengo que hacer en el día. Me canso de solo pensarlo. Debe ser porque acabo de despertar. La gente camina apurada, seguro porque tienen que ir a trabajar como yo. Qué flojera ir a trabajar en sábado. Los sábados deberían ser como los domingos, pero más divertido. Es decir, no se debe trabajar los sábados. No creo en Dios, pero qué bueno hubiese sido que Dios santificara también el sábado. Digo, es Dios, ¿por qué tomarse solo un día para descansar si puede descansar dos? Digo, Es Dios, ¿no? Puede hacer todo lo que se le antoje, sobre todo si se trata de tener un día extra de descanso, en vez de estar poniendo a ...

BAJO LA OSCURIDAD

- Me gusta cuando tus manos recorren mi cuerpo.- Es miércoles, finaliza la tarde, empieza la noche. En la oscuridad, la toco, la palpo, la siento. No me pierdo ni un centímetro de su piel, dejo que me rocen todos los bellos de su cuerpo. Siento la suavidad, la aspereza, la firmeza. Recorro palmo a palmo su cintura, me salto con la mano su trasero pero hago puente con mis labios, mis dientes, y la muerdo suavemente. Recorro nuevamente con mis manos sus muslos, su rodilla, llego hasta sus pies. Son delgados. - Hace tiempo que no veo tus pies, pequeña.- - Verdad, ¿no? - Sí. Déjame acariciarlos. Ella cierra sus ojos. Ella se concentra. Me sigue con el pensamiento. Divide sus sentidos cuando mi cuerpo se apega al suyo, cuando mis manos la acarician, cuando mis labios la besan. Hay silencio. De pronto un sonido suave, un suspiro, ¡se ha dado cuenta! Estoy abajo de ella. Echa la cabeza para atrás, abre los brazos de lado a lado, se abre ella a mí, y suavemente la beso, lamo, ...

MIRADAS

La cosa es simple. Todo esto es porque te miro.  Todo esto es porque me dejas mirarte.  Puedo mirarme a través de tus ojos, y en ese reflejo busco mis ojos para poder verte aún más allá. El reflejo de tu reflejo en tus pupilas. Pareces lejana, pero te tengo tan cerca, mirándome. ¿Qué ves cuando me miras? Me gusta cuando conversamos en silencio, cuando detenemos el mundo a nuestro al rededor y somos solo tú y yo, uno frente al otro; y nos comunicamos en ese idioma que tú y yo hemos inventado en nuestro mundo: el idioma de las miradas. ¿Qué ves en mis ojos? No puedo ocultarte nada. De pronto encuentro la forma de decirte lo que estoy sintiendo. De pronto tú me entiendes todo. De pronto empiezo a tomar conciencia de las cosas que pasan. Soy consiente de mi respiración, del latir de mi corazón, de la sangre que fluye por mis venas, del crujido de mis intestinos, del sonido como bisagra de mis articulaciones. Soy consiente del tiempo, del viento en mi rostro, de los sueños...

USTED

Yo no la busqué, usted apareció.  Yo la seguí, usted no lo notó.  Yo la observé, usted sonreía. Yo la invité a salir, usted dio la señal de despegar.  Yo volé y prometí volver, usted continuó su vida. Yo volví, usted continuaba con su vida. Yo me gané un lugar en su vida, usted ahora está pensando en mí. Esa mañana de domingo del mes de octubre, era un día como cualquiera con los amigos de siempre en las actividades de siempre. La avenida Arequipa estaba repleta de patinadores, ciclistas, corredores y  skaters; y, como ya se lo expliqué, yo iba lento, lento, como disfrutando del día, de la tranquilidad que me transmite rodar con fluidez. No planeaba nada, como le digo, era un día como cualquiera, no buscaba nada, no esperaba nada, solo quería estar tranquilo, olvidarme de lo que había pasado hace unos días, ya sabe.. ella. Usted ya lo sabe. Yo había calmado ya hace mucho tiempo mi ser. Al igual que usted, quería estar bien, sin preocupaciones. Hakuna...

ME GUSTAS

Me gustas  por tus ojos en la noche,  son pequeños, casi imperceptibles,  apenas se notan tus pupilas, y puedo ver en ellos algunos sueños, tu razón de ser,  y no importa cuándo ni a qué hora, sigo viéndome a través de ellos. Me gustas por tu voz en medio del ruido,  puedo ver cómo tus labios se mueven mientras me hablas,  el débil sonido de una risa juguetona, cuando pronuncias mi nombre,  y cuando piensas en voz alta que de alguna forma me quieres. Me gustas  por tus oídos bajo tu cabello,  tus pequeños aretes pegados a la oreja,  la atención que me prestas cuando te hablo,  cuando te crispas la piel mientras te beso por debajo,  cuando entre risas te das cuenta que mi lengua toca tu oído.  Me gustas por tu cabello enrulado, cuando se desordena después de estar conmigo, mientras te lo arreglas y al mismo tiempo me dices: 'Siempre pasa esto contigo'. Me gustas por tu risa infantil, esas risa...