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¡SIEMPRE TE VAS!

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Los días después de tu cumpleaños, até mis emociones al madero de las escaleras de mis deseos, y les ordené que no se movieran, que hoy no iban a salir, y que el amor que fue, y es solo tuyo, no volverá a escapar para hacer lo que se le pegue la gana. Y así fue hasta el día miércoles 30 de agosto.  La mañana de aquel día de miércoles, empezó muy temprano, a las 3 de la madrugada, y mal. El vecino con quien comparto piso es un conchudo de los mil demonios, sinvergüenza, y viejo. Me dieron unas ganas terribles de arrasar con esa sonrisa de mierda cada vez que lanzaba sus incoherencias; ganas que logré canalizar dentro de mí, y la concentración de mi postura y la firmeza de la mirada, hizo que se le bajaran los humos y dejara de ironizar con cada frase que soltaba. El conflicto se había solucionado, pero la mente me daba vueltas y vueltas y no podía dormir. Un par de horas después, me dormí. A las 7 de la mañana me desperté apurado, salí sin desayunar, y corrí al encuentro de los ...

AYER FUE VIERNES

Te cuento que dentro de mí había un gran deseo de ir a verte ayer, y lo había planeado durante dos semanas poder darte la sorpresa no tan sorprendente de pararme frente a ti y robarte un beso. A último momento me enfrentaba al dilema de cómo hacer que mi cuerpo obedezca una orden del corazón, después de que los pensamientos me ordenaran que no, que no fuera. Di vueltas y vueltas al asunto, y me perdí entre los vericuetos de las justificaciones y las sin razones de por qué sí debería ir a verte y por qué no. Dicen que al final de la vida uno llega a arrepentirse más de las cosas que no hizo. ¿Qué sucederá conmigo cuando llegue ese día en que dé mi último suspiro? Supongo que esperaré hasta entonces para averiguarlo.  Después de todo, acá estoy yo, sentado frente al ordenador escribiéndote estás líneas. Creo que es mi forma de excusar... nada. ¿Qué estaría excusando? No sabías que iría, o quizá sí. ¿Qué hubiese pasado si iba? Nos hubiésemos amado todo el trayecto de camino a tu c...

¿QUÉ HARÁS EL VIERNES?

Me he puesto a pensar en si la volviese a ver... ¿Cómo sería?  La imagino apareciendo entre las personas, mirando a su alrededor, fijándose en cada detalle, riendo, curioseando, pensando tonterías, riéndose de esas tonterías, jugando con su mente, imaginando, pensando en alguien más, volviendo a reír por cómo pensó sobre ese alguien, y continuando su camino, pasando por mi lado, sin darse cuenta de mí. Yo la seguiría con la mirada, viéndola de espaldas alejarse de mí, pensando en aquella frase que le soltaba cada vez que se despedía: 'Ya me está gustando verte tan seguido de espaldas'; y como todas las veces, no dejaría de verla hasta que desapareciera de mi vista. Tal vez el pánico de no volver a contemplarla me invada como tantas veces ocurrió, y desesperadamente corra a buscarla, y entre las siluetas de la muchedumbre crea verla tantas veces sin ser ella, y empiece a pensar tantos caminos que haya podido tomar, procurar pensar como ella y preguntarme: 'si yo fuera e...

VEINTICINCO VECES MI AMANTE

Hace mucho tiempo que no la veía. Una noche dejamos de conversar después de despedirnos en aquella esquina. No nos volvimos a escribir, tal ves nos pensamos varias veces, pero no nos volvimos a buscar. Imaginé que decidió elegir su relación, decidió dejar de lado nuestro juego, decidió dejar de ser mi amante; o tal vez esperó varias veces que yo la buscara, y no lo hice. ¿Por qué no la busqué? No lo sé. Aquella tarde hicimos todo lo que nos faltaba hacer hasta entonces. Caminamos de la mano por esas avenidas, dejé que apoyara su cabeza sobre mi hombro en el bus, besé su cuello varias veces, jugamos a que la cargaba a caballito hasta la puerta de su casa, cocinamos juntos, conversamos de todo, nos dijimos poco, pero nos entendimos completamente, incluso sin proponérnoslo. Éramos como esos matrimonios de muchos años, de viejos, en las que uno hacía las cosas para el otro sin pedírselo. Había comprensión, había unidad, había mucho más que amor, habíamos cruzado esas barreras: había com...

MI PRIMER NEVADO: HUAYTAPALLANA

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La cabeza me duele con mayor frecuencia en estos últimos días: estrés. Viernes por la noche, reunión con los amigos que no conozco, y que tampoco son mis amigos, pero pronto lo serían, pues amigos como ellos no son de los que son cuando no son, sino cuando lo son y no sabes cuándo empezaron a ser. No hizo falta presentación, supieron que era yo no porque me vieron el rostro y me reconocieran, sino porque llevaba una gran mochila en la espalda. Tal vez pensaron, 'este es de los nuestros'; como yo pensé cuando los vi, ¡Estos son! Hola, soy José. Hola, José, bienvenido. Viaje de ocho horas, conversaciones de viejas y futuras aventuras, datos, datos... ¡Información! Dormirse en silencio, sin decir buenas noches, esperando el siguiente día. Frío y sol. Huancayo nos recibe con aire frío. Después de un desayuno reparador, todos directo a la movilidad. Tal vez sea un romántico escritor, pues he de enamorarme de los caminos por los que pasé mientras llegaba a mi sig...

JAVIVONNT

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Sábado. El día empieza agitado. Siete de la mañana, me he despertado, no me quiero levantar, pero tengo que ir al trabajo. La imagino a ella a mi lado, es tan real, casi la puedo palpar. Me cambio rápidamente, me lavo la cara, cojo algo de dinero y un libro que no leo, pero que llevo siempre encima, y salgo de casa. Siento que el día está muy cargado. Repaso todo lo que tengo que hacer en el día. Me canso de solo pensarlo. Debe ser porque acabo de despertar. La gente camina apurada, seguro porque tienen que ir a trabajar como yo. Qué flojera ir a trabajar en sábado. Los sábados deberían ser como los domingos, pero más divertido. Es decir, no se debe trabajar los sábados. No creo en Dios, pero qué bueno hubiese sido que Dios santificara también el sábado. Digo, es Dios, ¿por qué tomarse solo un día para descansar si puede descansar dos? Digo, Es Dios, ¿no? Puede hacer todo lo que se le antoje, sobre todo si se trata de tener un día extra de descanso, en vez de estar poniendo a ...

BAJO LA OSCURIDAD

- Me gusta cuando tus manos recorren mi cuerpo.- Es miércoles, finaliza la tarde, empieza la noche. En la oscuridad, la toco, la palpo, la siento. No me pierdo ni un centímetro de su piel, dejo que me rocen todos los bellos de su cuerpo. Siento la suavidad, la aspereza, la firmeza. Recorro palmo a palmo su cintura, me salto con la mano su trasero pero hago puente con mis labios, mis dientes, y la muerdo suavemente. Recorro nuevamente con mis manos sus muslos, su rodilla, llego hasta sus pies. Son delgados. - Hace tiempo que no veo tus pies, pequeña.- - Verdad, ¿no? - Sí. Déjame acariciarlos. Ella cierra sus ojos. Ella se concentra. Me sigue con el pensamiento. Divide sus sentidos cuando mi cuerpo se apega al suyo, cuando mis manos la acarician, cuando mis labios la besan. Hay silencio. De pronto un sonido suave, un suspiro, ¡se ha dado cuenta! Estoy abajo de ella. Echa la cabeza para atrás, abre los brazos de lado a lado, se abre ella a mí, y suavemente la beso, lamo, ...